Galletas Oreo caseras: la versión que nos gusta más que la original
Estas galletas Oreo caseras crujen como las originales, se hacen con cacao normal sin azúcar y el relleno no empalaga.
Casi todas las recetas piden cacao negro, que es caro y cuesta encontrar. Con 1,5 g de bicarbonato se consigue un color muy parecido partiendo de cacao puro del normal, y abajo te contamos por qué.
El relleno clásico es mantequilla y azúcar glas, que a nosotros se nos hacía pesado. Con 70 g de queso crema baja el dulzor y aparece un punto ácido que equilibra la galleta.
Salen unas 15 galletas montadas, con un 20% menos de azúcar que las originales. Si has llegado buscando qué llevan exactamente, tienes la comparativa de ingredientes justo debajo de la receta.
Cómo las hacemos en casa, paso a paso
Galletas Oreo caseras
Ingredientes
Para las galletas
- 120 g harina de trigo común
- 40 g cacao puro en polvo desgrasado sin azúcar
- 75 g azúcar glas
- 2 g sal fina
- 90 g mantequilla sin sal fría de nevera, 5-7 °C, en cubos de 1 cm aprox.
- 15 g leche entera fría
- 2 g extracto de vainilla
- 1,5 g bicarbonato sódico opcional, solo para oscurecer. Salta este paso si tu cacao es alcalinizado
Para el relleno
- 75 g mantequilla sin sal blanda pero todavía firme (cede al presionar)
- 110 g azúcar glas tamizado
- 70 g queso crema
- 2 g extracto de vainilla
- 2 g sal fina
Instrucciones
Las galletas
- Mezcla los 1,5 g de bicarbonato en un vasito con una cucharada de la harina, para que se reparta bien.
- Junta en un bol la harina, el cacao, los 75 g de azúcar glas, la sal y la mezcla del vasito. Pásalo todo por un colador fino a otro bol, aplastando contra la malla las bolitas que se resistan.

- Añade los 90 g de mantequilla fría en cubos y remueve para que queden rebozados. Mezcla con las yemas de los dedos, aplastando cada cubo entre el pulgar y los dedos, durante 2 o 3 minutos, hasta tener migas irregulares. Sacude el bol cada 30 segundos para que suban los trozos grandes.

- Reparte por encima la leche fría y la vainilla en varios puntos. Remueve y luego aprieta la masa contra el fondo del bol cinco o seis veces, hasta formar una bola. Si se desmiga, añade 5 g de mantequilla blanda y da dos compresiones más.

- Aplasta la masa con las manos en un disco de unos 15 cm y 2-3 cm de alto, envuélvela en film y déjala 30 minutos en la nevera.

- Haz bolitas de 12 g (unos 2 cm) y colócalas en la bandeja separadas 3 cm.

- Aplasta cada bolita con la base de un vaso, bajando recto y sin girar, hasta dejarlas de 5 a 7 mm. Si el vaso se pega, moja la base en cacao.

- Mete la bandeja en el congelador 20 minutos. Mientras, precalienta el horno a 170 °C, calor arriba y abajo.
- Hornea una sola bandeja cada vez, en la posición central, de 13 a 15 minutos. Están listas cuando la superficie pasa de brillante a mate y ya no tiemblan al mover la bandeja.
- Deja la bandeja 5 minutos en la encimera, pasa las obleas a una rejilla y espera 30 minutos a que se enfríen del todo.

El relleno
- Bate los 75 g de mantequilla a 18 °C a velocidad media 2 o 3 minutos, hasta que esté pálida y esponjosa. Rasca las paredes a mitad.
- Tamiza los 110 g de azúcar glas y añádelo en dos veces, arrancando siempre a velocidad mínima y subiendo después. Rasca entre tanda y tanda.
- Añade la sal y la vainilla, bate un minuto. Incorpora los 70 g de queso crema a velocidad baja, de 30 a 40 segundos, solo hasta que esté homogéneo.

- Pon un montoncito de relleno en el centro de la mitad de las obleas, dejando medio centímetro libre en el borde. Tapa con las otras y presiona recto hasta que el relleno asome justo al filo.

- Deja las galletas montadas 30 minutos en la nevera, sin apilar, antes de servir.

Vídeo
Notas
- La mantequilla de la masa tiene que estar fría en todo momento. Si la mezcla se vuelve brillante o se pega a los dedos, mete el bol 15 minutos en la nevera y sigue después.
- Usa solo las yemas de los dedos para arenar, nunca las palmas. Son la parte más fría de la mano y tocan menos masa.
- Si tu cacao pone «alcalinizado» o «procesado con álcali», no pongas bicarbonato. Ya viene neutralizado y solo dejaría regusto.
- Salen blandas del horno siempre. El crujido llega al enfriarse, no dentro del horno.
- El queso crema tiene que estar a 18-20 °C. Frío de nevera corta la crema y salen grumos que ya no se deshacen.
- Si preparas el relleno con antelación, sácalo de la nevera 1 hora antes y bátelo 1 o 2 minutos a velocidad baja.
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Ingredientes de las Oreo originales y de estas galletas caseras
Si has llegado buscando qué llevan exactamente las Oreo, aquí tienes la lista de la etiqueta y al lado la de esta receta. No para señalar a nadie: una galleta industrial tiene que aguantar meses en un lineal y eso condiciona la fórmula. Pero en casa no tienes ese problema, y eso permite tomar algunas decisiones distintas.
| Oreo original | Esta receta | |
|---|---|---|
| Harina | Harina de trigo y almidón de trigo | Harina de trigo |
| Cacao | Cacao en polvo, 4,3-4,7% del total | Cacao en polvo, un 6,6% del total |
| Grasa | Grasa de palma y aceite de nabina | Mantequilla sin sal |
| Azúcares | Azúcar y jarabe de glucosa y fructosa | Azúcar glas |
| Relleno | Azúcar y grasas vegetales | Mantequilla, azúcar glas y queso crema |
| Alcalinizante | Corrector de acidez (hidróxido sódico) | Bicarbonato sódico, opcional |
| Gasificantes | Carbonatos de amonio, potasio y sodio | Ninguno |
| Emulgente | Lecitinas de soja | Ninguno |
| Vainilla | Aromas | Extracto de vainilla |
| Azúcar por 100 g | Unos 38 g | Unos 31 g |
El cacao. Es la diferencia que más se nota al comerlas. La original declara un 4,3% de cacao magro y aquí hay un 6,6% sobre el producto montado. Por eso la galleta casera sabe más a cacao y menos a dulce, aunque el color de partida sea más claro.
La grasa. La industrial usa grasa de palma y aceite de nabina, que son sólidos a temperatura ambiente y estables durante meses. En casa no necesitas esa estabilidad porque las galletas se comen en tres días, así que puedes usar mantequilla, que aporta sabor. Es el cambio que más se nota en el relleno.
El alcalinizante. Este es el punto interesante. La etiqueta declara hidróxido sódico como corrector de acidez, que es lo que neutraliza el cacao y le da ese marrón casi negro. Nosotros hacemos lo mismo con 1,5 g de bicarbonato. No es un truco casero: es el método de la fábrica con un agente más suave. Lo explicamos entero en el siguiente apartado.
Lo que no cambia. Sigue siendo una galleta con mantequilla y azúcar. Lleva unos 7 g menos de azúcar por cada 100 g y está hecha en casa, pero no es un postre ligero ni pretende serlo.
El cacao: por qué el bicarbonato oscurece la galleta y cuándo no ponerlo
El color de la Oreo no viene del chocolate, viene del tratamiento del cacao. Y esa es la razón por la que casi todas las recetas de galletas Oreo caseras te piden cacao negro, que en España es caro y hay que pedirlo por internet.
Aquí no hace falta. Con 1,5 g de bicarbonato y cacao puro del súper se llega a un marrón muy oscuro, suficiente para que la galleta se vea como toca. Te contamos por qué funciona, porque de ahí sale también la única razón para saltarte este paso.
Por qué el cacao natural es ácido y qué hace el bicarbonato
El cacao sin tratar es ácido, con un pH de alrededor de 5. Esa acidez hace dos cosas: mantiene el polvo en un marrón rojizo apagado y deja un punto ácido en el sabor.
Al añadir bicarbonato, esa acidez se neutraliza. Los pigmentos del cacao cambian de tono al subir el pH, el color se va hacia el marrón oscuro y el sabor se redondea. Es el mismo principio por el que un bizcocho de chocolate americano sale casi negro.
De paso, esa reacción suelta un poco de gas y la galleta queda algo menos compacta. Con 1,5 g el efecto de levado es mínimo, pero se nota al morder.
Es el mismo truco que usa la industria
Esto no es un apaño casero. Si lees la etiqueta de un paquete de Oreo verás, entre los ingredientes, un corrector de acidez a base de hidróxido sódico. Sosa. La fábrica hace exactamente el mismo trabajo que tu bicarbonato, solo que con un álcali más fuerte y directamente sobre el cacao.
El cacao negro que piden otras recetas es la versión extrema de lo mismo: cacao alcalinizado a tope, hasta quedar casi negro y con el sabor muy suavizado.
Cómo saber si tu cacao es alcalinizado o natural
Mira la lista de ingredientes del bote. Si pone «alcalinizado», «procesado con álcali» o aparecen correctores de acidez como carbonato de potasio o hidróxido de potasio, tu cacao ya viene tratado de fábrica.
Y conviene saberlo porque en España es lo habitual. El cacao puro desgrasado que venden en Mercadona, por ejemplo, declara en su etiqueta carbonato de potasio e hidróxido de potasio. La mayoría de los cacaos en polvo del mercado están alcalinizados, porque así se disuelven mejor y saben menos amargos.
Si tu cacao es alcalinizado, sáltate el bicarbonato. No hay acidez que neutralizar, así que no ganas color y el bicarbonato se queda libre en la masa, con el regusto jabonoso que eso deja. Y no te preocupes por el color: el cacao alcalinizado ya es más oscuro de partida, así que tu galleta va a salir prácticamente igual que la nuestra.
Si la etiqueta no dice nada de eso, tu cacao es natural y el bicarbonato le viene bien. Es el que usamos nosotros.
Qué pasa si no pones bicarbonato
Nada grave. La galleta se hornea igual, cruje igual y está buena. Sale más clara, con un punto ácido en el sabor y algo más compacta. No es la misma galleta, pero es una galleta perfectamente correcta.
Un apunte si decides ponerlo: el bicarbonato caduca de verdad. Echa una cucharadita en un vasito con un chorro de vinagre, y si no burbujea fuerte y al instante, ya no sirve. Huélelo también, porque absorbe los olores del armario y lo que huela va a acabar en la galleta.
La crema de Oreo casera: por qué le ponemos queso crema
El relleno fue lo que más vueltas nos costó. La versión que circula por todas partes es mantequilla y azúcar glas, en proporción de uno a dos. Funciona, se monta bien, se ve blanca. Pero puesta entre dos galletas se hace pesada a la tercera, y eso es exactamente lo que no queríamos.
El problema no es la mantequilla, es la proporción. Un relleno clásico de este tipo ronda el 65% de azúcar. El nuestro se queda en un 42%, y lo que ocupa el hueco que deja el azúcar es queso crema.
Qué lleva el relleno de las Oreo originales
La etiqueta del producto es una lista única y no separa galleta de crema, así que no se puede saber la fórmula exacta del relleno. Lo que sí se lee: entre los ingredientes no hay ningún lácteo. Las grasas declaradas son grasa de palma y aceite de nabina, y los azúcares, azúcar y jarabe de glucosa y fructosa. El «puede contener leche» del paquete es un aviso de trazas.
Eso explica por qué el relleno industrial aguanta meses a temperatura ambiente sin problema. Una crema de grasa vegetal y azúcar es prácticamente inalterable. La nuestra no lo es, y esa es la contrapartida de la que hablamos más abajo.
Qué hace exactamente el queso crema
Tres cosas.
Baja el dulzor sin quitar cuerpo. Si te limitas a poner menos azúcar en una crema de mantequilla, te queda blanda y se escurre al tapar la galleta. El queso crema ocupa ese volumen y sostiene la estructura.
Aporta acidez. Es lo que de verdad cambia la sensación. La galleta lleva 40 g de cacao y tiene su punto amargo, y un relleno solo dulce choca contra eso. Un toque ácido lo equilibra, igual que en una tarta de queso.
Y le da un sabor lácteo que la crema de grasa vegetal no puede tener. Es lo que hace que estas sepan a galleta de pastelería y no a galleta de paquete.
A qué temperatura tiene que estar cada cosa
Aquí es donde se estropea el relleno, y siempre por lo mismo.
La mantequilla, a 18 °C. Tiene que ceder al presionar con el dedo, pero sin estar blanda ni brillante. Sácala de la nevera 30 o 40 minutos antes, o 20 si hace calor en casa.
El queso crema, a 18-20 °C, igual que la mantequilla. Este es el fallo más común: si lo echas frío de nevera sobre la mantequilla montada, la mezcla se corta y quedan grumos blancos que ya no se deshacen por mucho que batas. Sácalo a la vez que la mantequilla.
Y una regla que no tiene excepción: nada de leche ni de agua en ningún momento. Si la crema te parece dura, no es que le falte líquido, es que la mantequilla está demasiado fría. Espera diez minutos y vuelve a batir.
Cómo hacer la crema de Oreo sin queso crema
Si quieres la versión clásica, quita los 70 g de queso crema y deja el resto igual. Te quedan 75 g de mantequilla con 110 g de azúcar glas, que sigue siendo bastante menos dulce que la proporción habitual.
Sale más firme, más blanca y bastante más dulce. Y tiene una ventaja práctica: sin queso crema, las galletas montadas aguantan a temperatura ambiente en un recipiente hermético, así que si las llevas a algún sitio o las regalas, esta es la versión que te conviene.
Otros usos de la crema de Oreo casera
La receta sale para 15 galletas y suele sobrar algo. Aguanta 3 días en la nevera en un recipiente tapado, y antes de usarla la sacas una hora antes y la bates 1 o 2 minutos a velocidad baja para devolverle la textura.
Sirve para rellenar un bizcocho de chocolate, para untar sobre tostadas o cualquier galleta, y como cobertura de cupcakes. Para tartas queda algo más blanda que una buttercream clásica por el queso crema, así que si la vas a usar para cubrir, quítale 20 g de queso crema.
Los tres momentos donde se tuerce esta receta
Es una masa de pocos ingredientes y sin levadura, así que el resultado depende casi entero de cómo la manipulas. Hay tres puntos concretos donde se decide si la galleta cruje o se queda gomosa, y si los tienes claros la receta sale a la primera.
Arenar la mantequilla sin que se funda
Este es el paso más importante y el que más gente hace mal.
Lo que estás haciendo es recubrir de grasa cada partícula de harina. La harina, en cuanto toca agua, forma gluten, y el gluten hace la masa elástica y correosa. Si cada partícula va envuelta en mantequilla, el agua le llega mal y se forma poco gluten. Por eso la galleta queda quebradiza y con ese chasquido al partirla en vez de doblarse.
Para eso la mantequilla tiene que seguir siendo trocitos sólidos durante todo el proceso. Si se funde, deja de recubrir y pasa a empapar: la masa se vuelve grasienta, se extiende en el horno y pierde el crujido.
El detalle que casi nadie cuenta: usa solo las yemas de los dedos, nunca las palmas. Tus manos están a 36 °C y la mantequilla empieza a ablandarse a los 20 °C. Las yemas son la parte más fría de la mano y tocan mucha menos masa. Las palmas son calientes y grandes.
Cómo sabes que vas bien. Busca migas de pan gruesas, como arena mojada o como el crumble de una tarta de manzana. Con cacao lo ves todo marrón, así que fíjate en el tacto más que en la vista. Coge un puñado y apriétalo con el puño: si al abrir la mano mantiene más o menos la forma, está listo. Si se desmorona como harina suelta, sigue un poco más. Que queden tamaños distintos es bueno, los trocitos más gordos son los que dan la textura hojaldrada.
Truco para no ir a ciegas: cada 30 segundos sacude el bol de lado a lado. Los trozos de mantequilla que quedan enteros flotan hacia la superficie porque pesan menos que la mezcla seca. Te enseña dónde queda trabajo sin tener que rebuscar.
Si te has pasado. La señal es que la mezcla se apelmaza sola, se ve brillante y se te pega en los dedos formando pasta. No la tires: bol entero a la nevera 15 minutos y sigue después. La mantequilla vuelve a solidificar. Si hace calor en casa, enfría antes el bol y las manos con agua fría, sécalas bien, y trabaja lejos del horno si ya lo tienes precalentando.
Son 2 o 3 minutos, no diez. No hace falta ir con prisa, solo no entretenerse ni parar a hacer otra cosa a media faena.
Con amasadora: pala plana, nunca varillas. Secos y cubos de mantequilla fría al bol, velocidad baja, 1 o 2 minutos hasta ver migas. Funciona igual de bien y te ahorra el calor de las manos.
Por qué pasan por el congelador antes del horno
Al bolear y aplastar la masa la estás tocando con las manos, y esa mantequilla que habías mantenido fría se ablanda otra vez. Si las metes así en el horno, la grasa funde antes de que la galleta cuaje y el disco se extiende hasta quedar fino y blando.
Con 20 minutos de congelador la mantequilla vuelve a estar sólida, tarda más en fundirse dentro del horno, y para cuando lo hace la estructura ya ha cuajado. La galleta mantiene el grosor y el borde recto.
Del congelador al horno caliente, directo. No las dejes reposar en la encimera mientras se calienta el horno, porque pierdes justo lo que habías ganado.
Si haces dos tandas, bolea y aplasta también las de la segunda sobre un papel de horno y déjalas en el congelador mientras se hornea la primera. Que estén 30 minutos ahí no las estropea.
Cómo saber si están hechas si todo es marrón
Aquí el truco habitual no sirve. En una galleta normal miras el dorado del borde, pero esta es marrón oscuro desde el minuto cero y el color no te dice nada.
Primera señal: la superficie pasa de brillante a mate y seca. Enciende la luz del horno y mira en ángulo, no de frente.
Segunda señal: al mover la bandeja, las galletas ya no tiemblan.
La prueba definitiva: saca una, déjala 3 minutos en la encimera y pártela. Si cruje, están. Si dobla, les faltan 2 minutos.
Y lo más importante: salen blandas del horno siempre. El crujido llega al enfriarse, no dentro. Si esperas a notarlas duras en la bandeja, ya te has pasado y saldrán secas. Con 170 °C son de 11 a 13 minutos, y una sola bandeja cada vez aunque tu horno tenga dos alturas, porque con dos el aire no circula y la de abajo se queda pálida.
Variantes de estas galletas Oreo caseras
La masa y el relleno admiten bastantes cambios sin tocar la técnica. Estos son los que tienen sentido, y avisamos de cuáles hemos probado y cuáles no.
Con más relleno
Estas galletas ya llevan bastante más crema que una Oreo de paquete, unos 17 g por galleta. Si aun así las quieres tipo doble crema, sube el relleno a 110 g de mantequilla, 165 g de azúcar glas y 105 g de queso crema, manteniendo las mismas proporciones.
Dos avisos. Necesitas manga pastelera, porque a cucharadita ya no se coloca bien. Y al tapar hay que presionar más despacio, mirando el borde, o se te sale por los lados.
Versión mini
Bolitas de 5 g en vez de 12 g, aplastadas hasta 3 o 4 mm, y de 8 a 9 minutos de horno. Salen unas 35 galletas montadas en vez de 15.
Van bien para picoteo y para decorar helados o tartas. Vigila el horno de cerca porque el margen entre hechas y pasadas es mucho más estrecho.
Para usarlas en otra cosa
Trituradas sirven de base de tarta de queso, para mezclar en un helado casero o para rebozar trufas. Si las vas a triturar, hornea solo las obleas y sáltate el relleno: con crema dentro se apelmazan y la base no queda crujiente.
Cómo conservar las galletas Oreo caseras
Lo primero, porque es el error que más se comete: estas galletas viven en la nevera. El relleno lleva queso crema, así que no se pueden dejar en un bote en la encimera como unas galletas normales.
Galletas ya montadas
En la nevera, en un recipiente hermético, hasta 3 días.
Con el paso de las horas la humedad del relleno va ablandando la galleta por dentro. Siguen buenas, pero el crujido máximo es el del primer día. Si lo que buscas es el chasquido, móntalas el mismo día que las vayas a comer.
Sácalas de la nevera 2 o 3 minutos antes de servirlas. Heladas del todo, el relleno está demasiado duro y no se aprecia.
Obleas sin rellenar
A temperatura ambiente, en un recipiente hermético, 5 días, y siguen crujientes.
Esta es la mejor forma de adelantar trabajo: horneas un día y montas al siguiente. También es la que te conviene si las haces para llevar a algún sitio, porque montadas y sin frío no aguantan bien el traslado.
El relleno por separado
En la nevera, en un recipiente tapado, hasta 3 días.
Sale duro de la nevera, así que sácalo una hora antes y bátelo 1 o 2 minutos a velocidad baja para devolverle la textura. No le añadas líquido para ablandarlo, solo tiempo.
La masa cruda
El disco envuelto en film aguanta hasta 24 horas en la nevera. Si lo dejas más de las 2 horas iniciales, sácalo 15 minutos antes de bolear, porque se pone muy duro y se agrieta al aplastarlo.
Congeladas
Montadas, hasta un mes. Sepáralas con papel de horno para que no se peguen entre sí y guárdalas en un recipiente hermético.
Y esto es lo mejor de la receta: se comen directamente semicongeladas, sin descongelar. El relleno queda firme como un helado y la galleta cruje más que recién montada. A nosotros nos gustan así incluso más que del día.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden hacer galletas Oreo caseras sin cacao negro?
Sí, y es justo lo que hacemos aquí. El cacao negro es cacao alcalinizado al máximo, y en España es caro y hay que pedirlo por internet.
Con cacao puro desgrasado del súper llegas a un marrón muy oscuro que en la galleta terminada no se distingue. Si tu cacao es natural, 1,5 g de bicarbonato lo oscurecen todavía más. Si ya viene alcalinizado, salta el bicarbonato porque parte de un tono más oscuro de serie.
¿Puedo usar Cola Cao o Nesquik en vez de cacao puro?
No. Son cacaos solubles, que llevan alrededor de un 70% de azúcar y solo un 20-30% de cacao.
Si los usas pasan dos cosas a la vez: la galleta sale clarísima porque apenas hay cacao, y se vuelve empalagosa porque estás sumando ese azúcar a los 75 g que ya lleva la masa. Busca en la etiqueta «cacao puro desgrasado» o «cacao en polvo 100%».
¿Por qué me han salido blandas?
Casi siempre por una de tres. La mantequilla se fundió al arenar, te saltaste el congelador, o las sacaste antes de tiempo.
La tercera es la más habitual, porque salen blandas del horno siempre y el crujido llega al enfriarse. Si se han extendido en la bandeja y han quedado finas, fue la mantequilla. Lo tienes todo desarrollado en el apartado de los tres momentos.
¿Se pueden congelar?
Sí, montadas y hasta un mes. Sepáralas con papel de horno para que no se peguen y guárdalas en un recipiente hermético.
Se comen directamente semicongeladas, sin descongelar, y están buenísimas así: el relleno queda firme y la galleta cruje más que recién montada.
¿Puedo usar margarina en vez de mantequilla?
Se puede, pero no te lo recomendamos aquí. La margarina lleva más agua que la mantequilla y ese agua forma gluten, que es justo lo que esta receta intenta evitar.
El resultado es una galleta algo más correosa y con bastante menos sabor.
¿Se pueden hacer sin gluten?
No lo hemos probado, así que no te podemos dar cantidades. Sobre el papel esta receta es de las que mejor deberían adaptarse, porque está diseñada para formar el mínimo gluten posible y la estructura la da la mantequilla, no la red de la harina.
Con una mezcla sin gluten para repostería de las que sustituyen 1 a 1 tendría que funcionar. Si lo pruebas, cuéntanoslo en los comentarios y lo añadimos aquí.
¿Son más sanas que las Oreo originales?
Es una galleta de mantequilla, azúcar y cacao, igual que las otras. Lo que cambia es que llevan unos 31 g de azúcar por 100 g en lugar de 38, la grasa es mantequilla en vez de grasa de palma y aceite de nabina, y no hay emulgentes ni aromas porque en casa no los necesitas.
Dicho eso, no es un postre ligero ni pretende serlo. Cada galleta montada pesa unos 38 g y es bastante más grande que una Oreo. Están buenas y sabes exactamente qué llevan, que es lo que buscábamos.
¿Lo has probado?
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